
El
término parece haber sido usado por primera vez por el alquimista
Paracelso, quien una vez afirmó haber creado un homúnculo al
intentar encontrar la Piedra
Filosofal. La criatura no habría medido más de 30
centímetros de alto y hacía el trabajo normalmente asociado con los golems. Sin embargo, tras
poco tiempo, el homúnculo se volvía contra su creador y huía. La
receta para crearlo consistía en una bolsa de carbón, mercurio,
fragmentos de piel o pelo de cualquier humano o animal del que el
homúnculo sería un híbrido. Todo esto había de enterrarse rodeado
de estiércol de caballo durante cuarenta días, tiempo en el cual el
embrión estaría formado en el seno de la Tierra.
Hay
también variantes citadas por otros alquimistas. Una de ellas
implicaba usar mandrágora.
Las creencias populares sostenían que esta planta crecía donde caía
al suelo el semen que los ahorcados emitían durante las últimas
convulsiones antes de la muerte (o putrefaccion en alquimia), además,
sus raíces tiene una forma vagamente parecida hasta cierto punto a
un ser humano. La raíz había de ser recogida antes del amanecer de
una mañana de viernes por un perro negro, siendo entonces lavada y
«alimentada» con leche y miel y, en algunas recetas, sangre, con lo
cual se terminaría de desarrollarse en un humano en miniatura que
guardaría y protegería a su dueño. Un tercer método, citado por
el Doctor David Christianus en
la Universidad de Giessen durante
el siglo XVIII, era tomar
un huevo puesto por una gallina negra, practicar un pequeño agujero
en la cáscara, reemplazar una porción de clara del tamaño de una
alubia por esperma humano, sellar la abertura con pergamino virgen y
enterrar el huevo en estiércol el primer día del ciclo lunar de
marzo. Tras treinta días surgiría del huevo un humanoide en
miniatura que ayudaría y protegería a su creador a cambio de una
dieta regular de semillas de lavanda
y lombrices.
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Por
su parte Goethe también
popularizó el término, ya que denominó homunculus al pequeño ser
que creó el antiguo alumno de Fausto;
Wagner, mediante operaciones quirúrgicas. En el acto segundo de la
segunda parte deesta novela, el ayudante del Doctor Fausto, Wagner,
trabaja en la receta de Paracelso para crear un homúnculo, lo que
finalmente logra. Cuando el homúnculo se asoma por el borde de la
redoma decide irse con Mefistófeles a participar en la Noche de
Walpurgis dejando a Wagner en casa: "Tú te quedas en casa para
hacer alguna cosa de mayor importancia".

Una
vez que estos seres son creados solo hablan un lenguaje que el
creador comprende por lo que son muy útiles para labores de
espionaje, esta comprensión mutua hace que haya un cierto nivel de
empatia entre el creador (alquimista o mago) y el creado, esta
empatia hace que el creador sepa cuando el homúnculo esta triste,
herido, furioso o cualquier otro sentimiento que sienta. Estos seres
se alimentan de la sangre de su creador y necesitan beberla todos los
días al menos 3 veces. Para succionar la sangre perforan el pezón
de su amo y se alimentan durante la noche, mientras éste duerme.

Otra
de las utilidades de estos seres a parte del espionaje es la de
“perro guardian” ya que no necesitan dormir mucho, con unos
minutos les vale, por lo que durante la noche pueden cumplir la
función de guardian del laboratorio. Si estos seres se ven
amenazados son capaces de escupir una especie de ácido espeso para
defenderse (ácido al que su amo es inmune).
Espero que os haya gustado.
Muchas Gracias por vuestras visitas y Hasta la próxima ^_^
BYE!
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